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RECURSOS

La importancia de pertenecer a una iglesia

Dios no planeó la iglesia para que los creyentes fueran solamente un grupo de asistentes. Cuando Cristo encomendó a sus apóstoles la Gran Comisión, el mandato fue “hacer discípulos”, y no solamente personas asistentes. La voluntad de Dios es que todo creyente sea miembro de la iglesia.


Este concepto de ser un miembro formal es lo que se conoce como “la membresía de la iglesia”, y se puede definir como “la relación formal entre la iglesia y el cristiano, en donde la iglesia cuida al cristiano y este se hace responsable ante la congregación”.


Hay tres razones fundamentales que la Biblia presenta por qué la membresía es un concepto bíblico.


1) Por la misma naturaleza de la iglesia.

La iglesia es el pueblo de Dios. Para describir al pueblo de Dios, el Nuevo Testamento utiliza diferentes metáforas como el de un cuerpo, edificio o familia de Dios. Sin embargo, en 2 Corintios 5:20 hay una figura aún más contundente que nos muestra esta verdad. Dice: “Somos embajadores en nombre de Cristo” y en Filipenses 3:20 dice que “nuestra ciudadanía está en los cielos”.


La Biblia habla de “ciudadanos del reino” y no de miembros de un club. Por lo tanto, la iglesia es la embajada del reino de Dios aquí en la tierra.


Jesús no nos dejó solos para que nos gobernáramos a nosotros mismos. Todos aquellos que son creyentes, o sea ciudadanos del cielo, deben ser miembros de una iglesia local, porque esta es la autoridad que Jesús ha instituido en la tierra (Mt 16:18).


Cuando se inició el cristianismo, venir a Cristo significaba ser miembro de LA IGLESIA. La idea de experimentar la salvación, sin pertenecer a una congregación local, es totalmente ajena al Nuevo Testamento (Hch 2:41, 47; 6:7; 16:5).


2) Porque el creyente es responsable de su conducta.

Cristo dejó una institución preparada para confirmar a los creyentes y para moldear y dirigir sus vidas cristianas. Un verdadero cristiano se responsabiliza y se somete a la autoridad de la iglesia (He 13:17; 1 Ti 5:17; 1 Ts 5:12-13).


El mandamiento para el creyente, de someterse a los pastores, muestra la clara existencia de una organización de membresía en el Nuevo Testamento. Un creyente no puede estar obedeciendo a cualquiera que se haga llamar pastor, sino sólo a los pastores que Dios ha puesto en su iglesia local.


Además, la sumisión y la responsabilidad no es solo deber de los creyentes. Este sometimiento involucra a todos, incluido a los pastores (Ef 5:21). El creyente no es sólo responsable ante la dirección de la iglesia local, sino también ante sus hermanos en la fe que hacen parte de su iglesia. Dios ha llamado a cada miembro a una vida dedicada al crecimiento del cuerpo (Ro 12:4-6), pero, si no eres miembro formal de una iglesia local ¿cómo puedes cumplir este mandamiento?


3) Porque necesitas ser cuidado.

La responsabilidad que tienen los pastores de cuidar a las personas también da evidencia contundente a que la membresía eclesial se debe practicar, porque como dice el versículo, a ellos (los pastores) Dios les pedirá cuentas (He 13:17). Dios no le pedirá cuentas a un pastor acerca de los creyentes que asisten a otra iglesia. Dios hace responsable a los pastores de los miembros de la iglesia local (1 P 5:2).


Sin embargo, la membresía implica que el cuidado en la iglesia local no es sólo deber de los pastores, sino de todos los miembros (Gá 6:10; 1 Co 12:25-26).


El creyente debe buscar el bien para todos, especialmente por la familia local de la fe. El cuidado mutuo sólo puede tener lugar en el contexto de una iglesia local, no entre varias iglesias.


Si eres creyente, necesitas ser cuidado y por ende ser miembro de una iglesia local. Si no crees esto, estás cayendo en el pecado de orgullo.


Versículos relacionados con el tema:

2 Co 5:20, Fil 3:20, Mt 16:18, Hch 2:41, 47, 6:7, 16:5, Ef 2:19, He 13.17, 1 Ti 5:17, 1 Ts 5:12-13, Ef 5:21, Fil 2:3-4, Ro 12:4-6, 1 P 5:1-2, Gá 6:10, 1 Co 12:25-26

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