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RECURSOS

¿Quién puede dirigir la Iglesia de Cristo? (3a parte) - Tito 1:5-9

5 Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé;

6 el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía.

7 Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas,

8 sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo,

9 retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen.


Este es nuestro tercer tema acerca de quién puede dirigir la iglesia de Cristo. En los versículos


7-9 están las tres áreas restantes en donde un pastor debe ser irreprensible.


A. IRREPRENSIBLE EN LO QUE TIENE QUE EVITAR (v. 7)


Para ser un fiel representante de Dios, el pastor no debe ser:


1) “soberbio”.

Esta palabra significa “terco, arrogante, arbitrario, autoritario”. El pastor es un administrador de Dios, no un amo, ni un dueño. Por tanto, no tiene derecho a ser soberbio, ya que cuida del precioso pueblo de Dios. Un hombre soberbio dispersaría a las ovejas de Dios.


2) “iracundo”.

Esto significa alguien que es de “mal genio”, o dado a los estallidos de ira.

Un hombre iracundo destruirá la paz y la unidad de la familia de Dios. Las palabras de un hombre iracundo devastarán emocionalmente a las personas.


3) “no dado al vino”.

Un pastor no puede abusar del alcohol, o incluso cualquier otra

sustancia que pudiera dañar el testimonio y la obra de Dios. Esto también significa que una persona con autoridad sobre otras no puede ser un tropiezo para aquellos que puedan haber tenido problemas con el alcohol.


4) “pendenciero”.

Un hombre pendenciero es un individuo peleador, irritable y

descontrolado. Puesto que los hombres peleadores tratarían con torpeza a las ovejas, y hasta podrían herirlas, por lo tanto, no pueden ser pastores del rebaño de Cristo.


5) “codicioso de ganancias deshonestas”.

Esto hace referencia a alguien que hace ganancia monetaria del servicio cristiano. Lo que el versículo condena es que un anciano, pastor u obispo, se haga rico a costa de las necesidades de los demás, y utilice la iglesia como un medio de ganancia. Los pastores deben vivir una vida piadosa. Esa es la

verdadera ganancia (1 Ti 6:5-10).


B. IRREPRENSIBLE EN LO QUE DEBE SER (v. 8)


Para ser un fiel representante de Dios, el pastor debe ser:


1) “hospitalario”.

La hospitalidad es una expresión concreta del amor cristiano. Un hogar abierto es una señal de un corazón abierto y de un espíritu de servicio amante y

abnegado.


2) “amante de lo bueno”.

Esta es una virtud de aquellos que buscan ayudar a la gente y

viven como ejemplos de la vida cristiana. Un anciano que ama lo bueno procura hacer cosas útiles y amables para las personas.


3) “sobrio”.

Esto describe el control de uno mismo y se relaciona con el ejercicio del buen

juicio, la discreción y el sentido común. Un pastor debe ser sobrio en el manejo de las personas y sus problemas. Además, esto le permite tratar con reverencia y santidad los asuntos espirituales.


4) “justo”.

Un pastor debe ser justo para guardar los mandamientos y buscar vivir una vida

recta. Pero un pastor debe también ser capaz de tomar decisiones justas y rectas en medio de la congregación.


5) “santo”.

Ser santo es alguien sin mancha por el pecado. Un pastor debe ser ejemplo de

santidad en la congregación. La vida impura descalifica al hombre de Dios del ministerio.


6) “dueño de sí mismo”.

Esto significa que el anciano se debe caracterizar por la

autodisciplina en todos los aspectos de su vida, especialmente en sus deseos físicos.


C. IRREPRENSIBLE EN LA ENSEÑANZA DE LA PALABRA (v. 9)

El último aspecto donde un pastor debe ser irreprensible es en la enseñanza de la Escritura.

Esto es el trabajo fundamental de un pastor.

Un hombre que no se adhiere firmemente a la doctrina bíblica ortodoxa no es apto para

dirigir la casa de Dios, porque quien está en error o incredulidad desviará al pueblo de

Dios.

La razón por la que un anciano debe ser irreprensible en la enseñanza de la Palabra consiste en

poder “exhortar a los creyentes” y “refutar los que contradicen”.

La salud y el bienestar de la congregación dependen de ancianos que continuamente exhortan

con sana enseñanza. Además, un pastor debe ser capaz de detectar las enseñanzas falsas y

confrontarlas con la sana doctrina.

¿Quién puede dirigir la iglesia de Cristo? Humanamente nadie. Pero por medio de la gracia

de Dios, Él capacita a quienes llama para que cumplan estos requisitos y puedan ser

administradores irreprensibles de la Iglesia de Cristo.

Versículos relacionados con el tema:

Pr 21:24, 29:22, Stg 1:19-20, Pr 31:4-5, 20:1, Ro 14:21, 2 Ti 2:23-25 1 Ti 5:16-18, 6:5-10,

Ro 12:13, Gá 6:10, 1 Ti 3:2, Pr 13:16, 24:23-25, 1 P 1:14-16, Tit 2:7, Pr 25:28, Tit 1:13,

2 Ti 2:15-18, 4:1-5

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