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Enfócate en Dios (1a parte) – Judas 24-25

Actualizado: 30 ene

24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría,

25 al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.


Judas concluye su epístola colocando la mirada en Dios, porque sabe que en la contienda por la fe, y en la vida del creyente, lo más importante será siempre enfocarse en Dios.


En estos versículos hay cuatro aspectos vitales del carácter de Dios en los cuales el creyente debe enfocarse en cada momento de la vida.


1. Debes enfocarte en el poder de Dios.

Dios es omnipotente y puede hacer todas las cosas de acuerdo con Sus propósitos. En donde más se manifiesta el poder de Dios es en la salvación, al llevar a un pecador desde el arrepentimiento, guardándolo sin caída final, hasta presentarlo sin mancha delante de Él (Mt 19:25-26).


No somos capaces de entrar en el cielo por nuestra propia cuenta, ni mantenernos. Pero Dios, que es poderoso, nos preserva de caer y nos hace entrar en la gloria celestial.


2. Debes enfocarte en el único Dios.

La expresión “el único Dios” es una verdad enseñada en toda la Escritura y establece que solo hay un Dios que existe (Dt 4:35, 39). Debido a que solo existe un único Dios, solo el Dios de la Escritura es digno de adoración. Adorar a algo más es idolatría.


Si decimos que Dios es único, entonces debemos asegurarnos de que realmente Él es el único Dios para nosotros. Cuando Dios no es lo único para ti y has puesto en Su lugar a algo más, estás ansioso, preocupado, angustiado y buscando sobrevivir por tus propios medios. Pero cuando Dios es lo único para ti, estás tranquilo y seguro, pase lo que pase. Él no te va a dejar ni a desamparar, porque tú sabes que Él te cuida.


3. Debes enfocarte en la grandeza de Dios.

La majestad y la gloria de Dios indican la abrumadora grandeza de Dios (Sal 145:1-5). Tristemente, hoy en día este concepto está ausente para muchos cristianos y esta es una de las razones que contribuyen para que nuestra fe sea tan débil y nuestra reverencia a Dios tan floja.


¿Cómo podemos formarnos una idea exacta de la grandeza de Dios? Hay dos

errores que debemos evitar:

  • En primer lugar, debemos evitar los pensamientos sobre Dios que puedan empequeñecerlo (Sal 139:1-12).

  • El segundo lugar, debemos evitar compararlo con poderes y fuerzas que nos parecen grandes (Is 40).


4. Debes enfocarte en la soberanía de Dios.

En el Nuevo Testamento, el imperio y la potencia (poder y autoridad) son virtualmente sinónimos (Ef 1:19-22). Estos dos atributos se enfocan en el gobierno soberano de Dios y muestran que Dios es el Rey del universo.


La soberanía de Dios se extiende sobre todas Sus obras pasadas, presentes y futuras (Sal 103:17-19). Nada de lo que sucede en la creación está fuera de Su soberana autoridad (Ef 1:11).


Es debido a que Dios es soberano sobre todo y logra Sus propósitos en todo suceso, la Biblia declara en Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”. Todas nuestras acciones están bajo el cuidado soberano de Dios.


Por ello, la carta concluye dándole a Dios la gloria, la majestad, el imperio y la potencia: “AHORA Y POR TODOS LOS SIGLOS”.


Esto significa que los atributos de Dios no son características cambiantes, sino que son inherentes a Él, a lo largo de todo el tiempo.


Puedes estar tranquilo, puedes descansar en este maravilloso Dios y decir AMÉN, como lo dice el final de la carta.


El poder, la grandeza y la soberanía de Dios permanecen y Él te llevará a Su gloria para disfrutar la eternidad en Su casa.


Versículos relacionados con el tema:

Gn 18:10-14, Sal 115:3, 1 P 4:13, Mt 19:24-26, Dt 4:35, 39, Is 44:9-11, 1 Ti 1:1, Sal 145:1-5, 139:1-12, Is 40:12, 15, 22-26, Ef 1:19-22, 1:11

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